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Para leer a Ferenczi es un libro que podría catalogarse como libro-guía o libro-referente. El título resulta muy acertado porque, efectivamente, el libro es una excelente introducción a un acercamiento a la obra de aquel psicoanalista injustamente relegado y hoy, certeramente recuperado para el
patrimonio del pensamiento psicoanalítico.
Desde luego que se puede leer a Ferenczi directamente, pero la aparición en la biblioteca psicoanalítica de este libro contribuirá a que la lectura posterior de Ferenczi resulte más provechosa para el lector.
El autor y colaboradores nos van adentrando y conduciendo por el cauce por el que va a discurrir el río de las teorizaciones de Ferenczi. A veces, es un discurrir manso y pausado. Los pacientes van aportando un material clínico que permite ejemplificar los conceptos angulares de la edificación psicoanalítica: el Edipo, transferencia-contratransferencia, teorías topográficas, etc. Otras, las aguas se transforman en turbulentos torbellinos en los que Ferenczi se ve atrapado tras haber puesto en marcha recursos técnicos arriesgados.
Todos los distintos avatares del pensamiento ferencziano van abriéndose paso en el curso de la lectura que J. Jiménez Avello nos propone.
El libro está configurado en nueve capítulos y una cronología y bibliografía final. Cada uno de los capítulos viene a ser un período cronológico marcado por los conceptos teóricos más significativos que Ferenczi elaboraba en aquel momento.
No solamente es un discurrir por la obra teórica y clínica de Ferenczi, es también un recorrido por todas las vicisitudes a las que tuvo que hacer frente el movimiento psicoanalítico de la época; momentos de esplendor y gloria y momentos de franco declive (esto último circunscrito sobre todo al grupo de Budapest, que pasó de ser el único que contaba con una cátedra de Psicoanálisis en la Universidad —la primera de la Historia— a la persecución y exclusión de todos sus componentes, que fueron víctimas del «terror blanco» instaurado por