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Los instintos, los sentimientos son los que constituyen la sustancia del alma. El conocimiento no es más que la superficie, su punto de contacto con lo que es exterior.
Es precisamente en esta situación tan especializada [la situación analítica] mucho más que en la observación directa de bebés, que podría ser estudiado en un debate teórico el estado normal de las cosas de la primera infancia.
Al principio de una sesión de análisis, ¿en qué disposición anímica me encuentro para responder a lo que creo que la situación exige de mí? Me sitúo en posición de analista, cuando, habiéndome forzado a mantener tanto como puedo la atención libremente flotante — ya veremos más adelante que no es algo tan natural ni tan fácil, y que a veces choca con múltiples dificultades— escucho la comunicación del analizando, simultáneamente, desde dos puntos de vista. Por un lado, trato de percibir el conflicto interno que le habita y, por otro, lo considero bajo el punto de vista que se dirige a mí, de forma implícita o explícita, y trato de comprender