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En todo análisis, aun con un encuadre idealmente mantenido, este mismo encuadre debe transformarse de todos modos en objeto de análisis.
Al pensar en el encuadre analítico con niños se nos plantean una serie de cuestiones y dificultades que requieren una constante reflexión teórico-clínica que ayude a definir las reglas y condiciones posibilitadoras del proceso y del trabajo analítico.
En estas páginas, después de un breve recorrido histórico del concepto, me propongo reflexionar sobre el establecimiento y creación del encuadre en el tratamiento analítico con niños, así como de los elementos que intervienen y los interrogantes que surgen, dependiendo de la singularidad de cada caso, y con el fin de encontrar vías de comprensión en nuestra práctica clínica.
Me voy a centrar en el tratamiento analítico con niños pequeños y en edad de latencia, y tomo como punto de partida la perspectiva de que el encuadre, sostenido por la identidad del analista, va a ser el representante de la articulación teórico-clínica del analista, la cual a su vez, permitirá la formulación de los objetivos en el análisis con niños.
Aunque S. Freud no trató de forma específica lo que en la actualidad entendemos por encuadre analítico, él ya estimó necesarias ciertas reglas o condiciones para que se desarrollara el proceso analítico en los artículos que