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Huston, un militar de alto rango, el 25 de junio de 1945 vio cómo se le solicitaba por el Departamento de Estado de Defensa de Estados Unidos que realizara una película documental sobre soldados americanos licenciados que habían participado en distintos escenarios de la Segunda Guerra Mundial y que, a consecuencia de sus experiencias traumáticas, padecían enfermedades psiconeuróticas. El encargo tenía la intención de explicar a posibles futuros empresarios, que ellos no corrían riesgo si contrataban a estos hombres. Huston filmó Let There Be Light en el Hospital General de Mason, una clínica militar en Long Island. El estreno de la película estaba previsto para febrero o marzo de 1946, pero sólo se llevó a cabo 35 años más tarde porque la Oficina de Relaciones Públicas del Ejército indujo al Departamento de Estado de Defensa a que suspendiera la representación, con el argumento de que no contaba con la aprobación de todos los antiguos pacientes entrevistados para que se mostrara en público sus historias clínicas.
En oposición a la concepción explicitada por Zetzel (1970) e implícita en Lorenzer (1965, 1966) de que los síntomas estruendosos de la histeria de conversión de las neurosis de guerra tras la primera contienda mundial (cfr. sobre todo Simmel, 1919; Ferenczi, 1919) no eran perceptibles en los soldados afectados por la segunda gran guerra, otra es la conclusión del documental. John Huston confrontó al público en esta película con los síntomas de histeria de conversión que supuestamente ya no deberían aparecer en los diagnósticos y que los médicos del Hospital Mason curaban ante todo mediante la hipnosis. Indirectamente esta película muestra la historia del nacimiento del psicoanálisis en cuanto que en los tratamientos terapéuticos filmados, y en las entrevistas describe plásticamente a los espectadores las estrategias de tratamiento y los diagnósticos que pertenecían a la obscura pre-historia del psicoanálisis.
Freud no se dejó conducir a través de los síntomas