You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Querido Jorge: No sé si el inicio de esta rúbrica CONVERSACIONES CON EL AUTOR va a ser muy significativo, porque, ¿qué puedo decir de este artículo salvo que estoy en absoluto desacuerdo?
Empezaré por el final. Cuando te preguntas por las precauciones técnicas que habría que poner en marcha para un adecuado diagnóstico. Te diré que en Psicosomática esa «precaución técnica» como tú la llamas, ya existe. En el momento en el que aparece en nuestras consultas un paciente aquejado de enfermedades somáticas (lo cual entre nosotros no es el caso de la tuya) una vez realizadas la o las entrevistas diagnósticas, llevamos a cabo una cotación mediante La clasificación psicosomática1 y una vez realizado este paso, pensamos si el paciente es o no analizable, teniendo en cuenta los criterios de gravedad somática y los de analizabilidad, criterios que, a mi entender, en el caso de tu paciente no revisten ningún riesgo en la esfera somática.
¿Podemos hablar en este caso de somatizaciones? Haces hincapié sobre las cefaleas, y quisiera al respecto comentarte lo que Marty2 opina de ellas: «No olvidemos que las cefaleas proceden del rechazo o supresión de representaciones específicamente edípicas (que señalan una correcta evolución del aparato mental), representaciones a flor de conciencia. Cercanas a las conversiones histéricas, las cefaleas parecen constituir con frecuencia mecanismos secundarios de defensa, frente a la irrupción en la conciencia de un