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Después de las reflexiones de S. Freud en varios trabajos y de su descripción, en 1923, sobre la reacción terapéutica negativa como una de las barreras que se oponen al éxito del análisis, ha habido varios psicoanalistas que han abordado este tema de manera significativa. Hemos elegido el trabajo «Contribución al análisis de la reacción terapéutica negativa» que J. Rivière, en 1935, leyó en la British Psycho-Analytical Society, para iniciar el tema monográfico ANÁLISIS TERMINABLE E INTERMINABLE. REACCIÓN TERAPÉUTICA NEGATIVA y tomar contacto con la historia de este concepto en el pensamiento psicoanalítico.
La autora intentó demostrar que en los casos, que ella denominaba neurosis de carácter graves, existían una serie de factores que explicaban la reacción terapéutica negativa, aparte de la severidad y resistencia del Superyó mencionada por Freud. Partiendo de las consideraciones de K. Abraham (1919) sobre las resistencias narcisistas y la teoría de la posición depresiva de M. Klein (1934) J. Rivière pensó que las resistencias narcisistas formaban parte de un sistema defensivo contra un estado depresivo más o menos inconsciente. En este trabajo, de valor indudable para el estudio de la teoría y técnica psicoanalítica, la autora explicó la reacción terapéutica negativa como el despliegue omnipotente de la defensa maníaca frente al peligro de una catástrofe depresiva y planteó en este trabajo dos propuestas en el análisis de estos casos especialmente refractarios.
Interesado por el estudio de los factores que contribuyen al fracaso del tratamiento analítico y por los cambios en la técnica que de este estudio se deriva, J. Novick (1980) nos permite profundizar en «La motivación terapéutica negativa y la alianza terapéutica negativa», considerándolas como reflejos de la defensa contra la transferencia positiva y como repeticiones de la relación establecida entre madre e hijo, eliminando el significado de cualquier objeto que no sea la madre.
Estos factores, según el autor