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Me propongo en este trabajo llamar la atención sobre la importancia que tienen en el aspecto práctico las conclusiones teóricas recientes sobre el problema de la reacción terapéutica negativa. Me refiero al último trabajo de Melanie Klein, y en particular al trabajo que presentó en el Congreso de Lucerna sobre la posición depresiva.2
Para empezar, es preciso definir el significado del término reacción terapéutica negativa. Freud dio este nombre a algo que él consideraba como una manifestación específica entre la variedad de nuestro material clínico, aunque dice que en menor medida este factor puede ser observado en numerosos casos. Cuando leí los comentarios de Freud sobre este punto, me interesó descubrir que realmente no son exactamente como los recordamos y como generalmente se representan hoy en día. La reacción terapéutica negativa, diría yo, se entiende generalmente como una condición que a la larga excluye al análisis y lo hace imposible; el término se utiliza constantemente para significar inanalizable. Las contribuciones de Freud sobre este punto se hallan principalmente en su trabajo El Yo y el Ello. En las últimas dieciocho páginas trata el problema del sentimiento inconsciente de culpa. Dice: «Ciertas personas no soportan ningún elogio ni apreciación de progreso en el tratamiento. Toda solución parcial que debería resultar en una mejoría o una disminución temporal de síntomas (y con otros pacientes da este resultado) en ellos produce momentáneamente una exacerbación; empeoran en lugar de mejorarse.» Este último comentario podría implicar que son inanalizables; pero Freud no dice eso, sino que afirma que la exacerbación es temporal. Dice que el obstáculo es «muy difícil de vencer»; «a menudo