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Y si el amor descubre el no-ser en la vida, descubre el lado negativo de lo más viviente de la vida —de acuerdo con su condición intermediaria de realizar lo contradictorio, es él quien torna la muerte viviente, cambiándola de sentido. Más aquí se encuentra con la esperanza y la sirve en el punto más difícil, en aquel en que la esperanza se encuentra detenida cuando no hay argumento.
Soñé… Estábamos frente a frente, con los codos apoyados sobre la mesa. Lo miré fijamente a los ojos y le dije: «Donald, hay algo que tenemos que decirnos; es una verdad que debemos decirnos. ¿Qué es?» Él hundió entonces, sin pestañear, su mirada tan azul en mis ojos y dijo: «Que es un sueño». Lentamente respondí: «Oh, sí, es cierto. Estás muerto. Hace un año que estás muerto». Él repitió mis palabras: «Sí, hace un año que estoy muerto».
Y así es como a través de aquel sueño de juego experimenté como una realidad la vida, la muerte, la suya, la mía.
Interpretación-Construcción es uno de los pilares del trabajo analítico que, junto al encuadre y su mantenimiento, tiene como meta efectuar un trabajo de elaboración de las resistencias que permita la recuperación del recuerdo, vencer las resistencias de represión (Freud, 1914d) y de ese modo «producir una alteración del yo que se conservaría independientemente del resultado de la transferencia y se afirmaría en la vida» (Freud, 1940a). La meta del análisis, sería, por tanto, la de «crear las condiciones psicológicas más favorables para las funciones del yo; con ello quedaría tramitada su