You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Decía Freud, refiriéndose a la angustia, que son justamente los fenómenos más frecuentes y familiares los que nos plantean enigmas. De la fobia, fenómeno íntimamente emparentado con la angustia, se podría decir lo mismo: a pesar de su frecuencia y de lo familiar que nos resulta, cuando intentamos ahondar en ella se presenta como enigmática.
Al tratar de ubicar la fobia en la psicopatología del adulto nos encontramos con que el síntoma fóbico no aparece exclusivamente en estructuras denominadas histero-fóbicas, sino que también podemos encontrarlo en estados «límite» e incluso en psicosis.
Es sabido que la psicopatología en la infancia presenta características distintas que en la madurez. Decía A. Freud:
Aún los síntomas obsesivos bien definidos, tales como rituales a la hora de acostarse o compulsiones de contar, aparecen en niños que por otra parte son incontrolables, inquietos, impulsivos, es decir, con personalidad histérica o con conversiones histéricas; tendencias fóbicas, síntomas psicosomáticos aparecen dentro de estructuras del carácter de naturaleza obsesiva. Los niños bien adaptados y generalmente conscientes cometen actos delictivos únicos. Los niños incontrolables en el hogar se someten a la autoridad en la escuela y viceversa.
En lo relacionado con la fobia en los niños el cuadro es aún más complejo e incluso confuso: determinadas fobias tempranas son consideradas normales e incluso, en algún caso, índice de progreso psíquico; hay fobias que se presentan y desaparecen espontáneamente sin aparentemente dejar secuelas, mientras que otras continúan hasta la edad adulta. Niños