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¿Soy digno de ti? ¿Qué valor tengo para ti? ¿Qué quieres tú de mí? La argucia transferencial consiste en identificar el deseo del otro para amoldarse a él y aclarar su propia identidad como respuesta a ese deseo.
Durante años nos llamó frecuentemente la atención la queja depresiva de pacientes diagnosticables de histeria, ya fuera bajo la forma directa, «estoy deprimido» o «estoy deprimida», cuando no en enunciados ingenuos: «estoy triste», «lloro por cualquier cosa», «sólo quiero dormir», «no tengo deseos de nada», «quisiera morirme», etc.
Pero siempre se nos hacía evidente la dificultad de llegar a un claro diagnóstico de depresión, como el que podemos hacer frente a una melancolía verdadera o a una depresión «severa» o «leve» como las que describen los autores norteamericanos —Severe and mild depression (Arieti y Bemporad, 1980).
Destacamos, entre otros indicadores, las características verbales de estos pacientes y los aspectos motivacionales y acusatorios atípicos de estas manifestaciones.
La iniciativa interlocutiva, el débito de palabras, el timbre de voz, contrastan notoriamente con lo que encontramos en las diversas formas clínicas