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Los artículos clásicos referidos al tema monográfico comienzan con el trabajo «Le père dans les états limites», en el que Bernard Brusset nos muestra cómo el padre, a través de su mirada y de su palabra, tiene la función de un espejo en el cual son situadas y objetivadas la madre, el hijo y sus relaciones recíprocas. El papel del padre es el de embajador de la realidad, protector, pero también obstáculo, límite y representante de la prohibición.
La figura del padre se estructura, según el autor, en un «padre de día», guardián de la norma y de la cultura. Y, por otra parte, en un «padre de noche», padre de la sombra, peligroso y seductor, producto de los clivajes y proyecciones que salvaguardan la buena imagen de la madre.
En el caso particular de los pacientes límites, los padres serían investidos como objeto bueno y como objeto malo, siendo uno el doble inverso del otro. En estos pacientes, la ambivalencia no puede ser integrada y el sujeto quedaría bajo el dominio del objeto malo persecutorio, del que no se puede liberar sin destruirse a sí mismo. Los mecanismos de defensa son de tipo psicótico (desmentida, clivaje, identificación proyectiva patológica). En el tratamiento de estos casos, B. Brusset piensa que no debemos interpretar prematuramente los conflictos intrapsíquicos. Aconseja intentar comprender previamente la causa del fracaso en la elaboración de estos conflictos, lo que nos remite al estudio de la primitiva confrontación traumatizante del niño con sus padres.
El segundo trabajo clásico seleccionado está escrito por Salomón Resnik y se titula: «La madre arcaica y la función del padre». El autor señala cómo la función paterna aparece en la transferencia como un puente y a la vez como separación respecto al vínculo madre-niño. Para ello se basa en la llamada «función póntica» de Winnicott.
A través del interesante caso clínico de Maurice, S. Resnik señala que todo cuerpo es una casa y la columna vertebral de esta casa es el padre. Denomina corpus erectus a l