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A través de la experiencia espacial y temporal de un proceso psicoanalítico, basado en el análisis de la transferencia y la contratransferencia, intentaré desarrollar ciertas vivencias e ideas relativas a la función del padre y a la significación de los padres arcaicos en la historia del sujeto.
La observación de niños y el tratamiento de pacientes borderline y psicóticos me han permitido reflexionar sobre la familia «originaria» en el espacio mental del paciente y sobre las fantasías inconscientes ligadas a los primeros años de la vida del niño que habita en el adulto. Trataré de desarrollar mis hipótesis a partir de un caso clínico.
Maurice es un joven de 38 años, de apariencia agradable pero muy tímido y de personalidad esquizoide. Ha hecho estudios paramédicos. Lo vi por primera vez hace siete años, a causa de un bloqueo afectivo muy intenso. Tenía un contacto más bien distante y controlado con la gente. Sin embargo, desarrolló una transferencia infantil muy importante, razón por la cual se siente muy ligado a mí en tanto figura materna.
En su temprana infancia fue muy apegado a su madre, a quien recuerda fría, distante y de muy difícil acceso. Un día, cuando tenía tres años, le pide a su madre que lo abrace, y ésta le responde que está muy ocupada. Él se acerca más a su madre, quien le dice: «Eres demasiado mimado. Pides demasiado o quieres algo de mí. Me abrazas por interés». Maurice se sintió profundamente herido y, desde ese momento cortó su relación con la madre, como un preaviso de guerra fría. En efecto, durante años casi no se dirigía directamente a ella, pero la observaba e inclusive «se excitaba» cuando la veía secretamente, desnuda o yendo a acostarse. La situación se agrava