You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
La causa de la histeria fue descrita por Charcot como «la cosa genital». Sin embargo, sería Freud quien, continuando los estudios sobre la histeria a través del psicoanálisis, pudo desarrollar aquello que su maestro había nombrado. La sexualidad se convirtió en el objeto y referente de su discurso. La obra freudiana se sitúa en el après-coup, es decir que las primeras fuentes de información de la sexualidad infantil vienen de la cura psicoanalítica de pacientes adultos.
Pero esta distorsión de la memoria no debe ser utilizada para poner en duda su valor, sino como índice de su originalidad. También la observación de niños —como fue el caso del juego de la bobina por su nieto— y el análisis del caso Juanito contribuyó al desarrollo de las ideas de Freud.
Freud descubre y describe la sexualidad infantil, sus estadios oral, anal, fálico y genital y su polimorfismo, así como sus manifestaciones en el curso de la adolescencia. Señala que el desconocimiento que de ello se tenía era debido al espeso velo que había caído en la mayor parte de los individuos hasta los seis u ocho años, como consecuencia de la amnesia infantil análoga a la amnesia histérica. Estas impresiones, caídas en el olvido, no por ello no dejan huellas profundas, y son decisivas en nuestra evolución ulterior. El psiquismo del adulto está compuesto de procesos y representaciones de la infancia.
La sexualidad infantil implica la articulación entre satisfacción física y psíquica. La demarcación entre deseo y necesidad se hacen inmediatamente en el psiquismo naciente. El objeto no se limita a satisfacer al bebé, sino también a despertarle a la vida psíquica. Es en la experiencia en la relación con la madre que surge el deseo pulsional de su re-encuentro. Una primera asociación aparece en el psiquismo naciente —re-investidura de la imagen mnésica— como algo propio del niño, y no como un injerto pulsional materno. Desde este instante se constituye la sexualidad, que deviene el sujeto del inconsciente.