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Pompeya sólo ha sido sepultada ahora, después de ser descubierta.
El block maravilloso (Freud 1925) sugirió en nuestro pensamiento la búsqueda de una imagen sintetizadora de la experiencia del psicoanálisis en la infancia. Dos condiciones definen el funcionamiento del block: capacidad ilimitada de recepción y conservación de huellas duraderas.
Tanto el dispositivo analítico, como el trabajo psíquico del análisis, podrían pensarse a la manera del block maravilloso. Un «block apto para la escritura», a disposición del paciente, una superficie receptora que se presenta despejada, una invitación a la «escritura» de la propia subjetividad, configuran la escena del análisis.
Desarrollaremos algunas ideas alrededor de dos ejes:
Cómo se escribe en el aparato psíquico.
Cómo se escribe en el proceso analítico.
Escribir es dejar una marca. No se trata de un acto intrascendente. Afecta lo automático interfiriéndolo. Así como la escritura funda la historia, toda marca simbólica establece una diferencia. Diferencia que de ser subjetivada enriquece la experiencia de un sujeto.