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[…] Yo con esto del análisis me armo mucho lío, usted sabe con las ganas que vengo, lo contenta que estoy de poder disponer del dinero y de todo el tiempo que necesite… pero luego, de repente, pienso, pero esto ¿para qué vale… si aquí no hablamos más que de sueños…? [palabras de una paciente].
Sueños, deseos, fantasías, síntomas… ese es el tejido de la realidad psíquica, la realidad del inconsciente, sostén de la teoría y el método psicoanalíticos.
La fantasía inconsciente soporta en la clínica la trama del discurso analítico, fundando su método y su teoría. Sus orígenes se remontan al 1897. Freud abandona la teoría de la seducción (aunque nunca la perdiera de vista) al descubrir que «lo que traumatiza es una fantasía», para entonces…, «ya había comprendido que mi error se debía a que en el inconsciente no hay índice de realidad por lo que es imposible diferenciar la verdad de una ficción con carga afectiva» (Freud, 1897). Es precisamente el descubrimiento de la no diferencia entre verdad y ficción en el inconsciente lo que dirige el interés de Freud hacía esa otra realidad, la realidad psíquica: la realidad de