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Para tener una idea exacta de la teoría freudiana, es indispensable que reconozcamos, en su recorrido, varios cortes epistemológicos, según la expresión ya consagrada actualmente. En general, los psicoanalistas conocen bastante bien la historia de esos cortes pero se suelen contentar con subrayar los hechos, sin justificar los argumentos que llevaron a Freud a modificar su opinión. Vamos a recordar las principales etapas de esta trayectoria, poniendo el acento, de modo especial, en un cambio decisivo y muy conocido: lo que se ha llamado «el giro de 1920». Es necesario mostrar de qué modo se preparó este giro y hasta qué punto juega el papel de una piedra angular esencial para comprender el pensamiento de los últimos años de Freud. Podemos decir, de un modo general, que el recorrido de Freud es un resumen del recorrido de todo el psicoanálisis.
Como sabemos, al principio Freud intentó aplicar el método hipno-catártico. Conocemos también las justificaciones: papel del traumatismo, afectos sofocados, levantamiento del obstáculo por la sugestión hipnótica y liquidación del trauma por la catarsis. A esta fase introductoria y de duración relativamente breve sucede, en 1897, el abandono de la teoría de la seducción. Como ya he recordado en otro sitio, las posturas de Freud en cuanto a la seducción no quedan siempre muy claras. Hasta el final, Freud continuará refiriéndose al traumatismo. Por otra parte, el traumatismo renacerá, modificado en la forma, en los escritos de Ferenczi y enriqueciéndose con rasgos nuevos. El caso es que, si la teoría de la fantasía inconsciente sustituye a la precedente, es a causa de su valor general. Es decir que, aunque no todos los pacientes hayan sido seducidos por un pariente o un adulto perverso, todos —hayan conocido o no realmente la experiencia de la seducción —