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El tema a tratar es de gran complejidad, y de hecho comprendería la teoría psicoanalítica en general y la evolución de ésta. Sin embargo, nada nos impide acercarnos de una manera concreta a ciertos aspectos de la teoría de Freud, así como a su evolución a lo largo de su obra.
Freud construirá el aparato psíquico tomando como modelo el sueño, para lo cual recurrirá a la ficción, comparándolo con un microscopio o telescopio, con unos puntos ficticios en los que se encontrará la imagen, y lo denominará a partir de una concepción espacial, no olvidando su antigua formación de anatomista del cerebro, instancias, o mejor, sistemas que describe como inconsciente, preconsciente y consciente, aunque, como he dicho, estas instancias estaban apoyadas en el descubrimiento que hizo Freud sobre los sueños, a partir de lo cual un fantasma inconsciente de la víspera dará origen al sueño.
Al principio son ideas abstractas, gérmenes de conceptos que serán posteriormente fundamentos de la ciencia psicoanalítica. Podemos decir que son formas en espera, o más bien en anticipación de contenido. Freud encuentra las fuentes en el empirismo de Ernst March. No son elegidas arbitrariamente, sino determinadas por las relaciones significativas a la materia empírica. Se abre el proceso de llenar los conceptos científicos fundamentales a partir de sus investigaciones, apoyadas en la experiencia clínica, hasta llegar el momento de transformarse en definiciones. Así, abandona el término «ficción», que pone el acento en lo irreal, mientras que el concepto «metapsicológico» contiene el reflejo más fiel posible de las determinaciones del objeto descrito. Se trata de especificar las dimensiones del aparato psíquico y las coordenadas de la doctrina de las pulsiones.