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Sólo las cosas que se pagan son auténticas, si se pagan con la inteligencia y el dolor.
Un paciente me dice que ahora puede contemplar su pasado de otra manera. Al principio del análisis tenía la impresión de estar en una película del Oeste, donde no existen leyes, donde rige el reino del más fuerte, del más hábil para sacar la pistola, del más ambicioso, del desorden y la ausencia de principios. Recuerda la película de El Paso.
En el breve silencio que sigue, hago esfuerzos por acordarme de esa película y lo único que recuerdo es que me gustó mucho. El paciente continúa. Ahora ve su pasado como una comedia americana, esas películas que eran tan buenas. Ahora ya no echan esas películas, todo es violencia.
Yo le digo: ¿Ha dado un paso?
Él se ríe: ¡Mire, es un fenómeno que debería reflexionarse más! ¿Cómo podemos ver las mismas cosas de una manera tan diferente? Las cosas son las mismas, es nuestra mirada la que cambia.
Al escucharlo me viene a la mente la famosa frase de Goethe: «Nadie aprende sino aquello que le está dado aprender», y me digo que efectivamente tenemos que estar preparados para comprender lo que queremos aprender.
¿Preparados? ¿Esto significa que si no he elaborado suficientemente aspectos regresivos, no podré comprender en qué consiste la teoría de la castración que este paciente me sugiere? ¿Y si la estudio, comprenderé intelectualmente