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En los últimos años hemos visto una gran controversia sobre las ediciones y las traducciones de Freud, en especial sobre la de James Strachey al inglés, la conocida Standard Edition of the Complete Psychological Works of Sigmund Freud. Con la intención de participar en esas disputas, Ilse Grubrich-Simitis, con largos años de estudio sobre estos temas, se puso a estudiar los manuscritos de Freud y, de pronto, se encontró con un paisaje inesperado.
No es casual que los manuscritos de Freud le hablaran a Grubrich-Simitis, ya que lleva muchos años interrogándolos. Por ella conocemos desde 1980 un intercambio epistolar de Freud con Ferenczi, que se publicó originariamente en un libro en honor de Wolfgang Loch y apareció después en The International Journal of Psycho-Analysis en 1986, con juiciosos comentarios de la autora sobre estas cartas de los años veinte, los temas teóricos y técnicos que discuten y, también, sobre la relación personal entre esos dos colosos. A Ilse Grubrich-Simitis debemos, también, el hallazgo entre los papeles póstumos de Ferenczi, en 1983, del borrador Sinopsis de las neurosis de transferencia (Barcelona: Ariel), que iba a ser el duodécimo escrito de la Metapsicología de los años quince. Grubrich-Simitis presentó ese perdido ensayo en 1985 y le agregó un comentario crítico «Metapsicología y metabiología», donde lo estudia en el contexto biográfico de un Freud muy unido a Ferenczi, muy solo y abatido en medio de la Primera Guerra Mundial, y lo ubica en el conjunto de los trabajos metapsicológicos, en un momento histórico-científico que oscilaba entre Lamarck y Darwin. Grubrich-Simitis nos ofrece un meditado análisis de esa privilegiada coyuntura de la vida de Freud y de su entrañable y conflictiva amistad con el gran Sandor, que a veces se definió abiertamente lamarckiano. Vale la pena recordar la insistencia de Freud para que Ferenczi publicara Thalassa, su teoría de la genitalidad (Ferenczi, 1924). De todos modos, el sitio singular que tuvieron