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Viena 3 de enero de 1926
«Estimado Doctor Pfister:
…Actualmente se imprime un opúsculo mío sobre “Inhibición, síntoma y angustia”. Rebate ciertas opiniones tradicionales y trata de dar nueva vida a algunos aspectos que parecían petrificados. Aquellos psicoanalistas que desean antes que nada, tranquilidad y seguridad, estarán inconformes por tener que rectificar sus conocimientos. Pero la verdad le digo, sería una osadía de mi parte creer que en esta ocasión he logrado resolver definitivamente el problema que nos plantea la relación entre la angustia y la neurosis…»
Suyo
Sigmund Freud
Estas palabras de introducción nos invitan a re-pensar y trabajar los conceptos con el espíritu que Sigmund Freud nos trasmitió, con su sabia prudencia, en la conceptualización de sus definiciones. Al tiempo que nos mostró la convicción de que el psicoanálisis no puede presentarse como un sistema cerrado, porque no hay una última verdad en nuestro campo.
Asimismo, quisiera destacar que mis reflexiones son sólo un intento de introducir el diálogo entre nosotros. Porque yo creo que hoy en día, en las puertas del siglo XXI, tanto en la teoría como en la clínica psicoanalíticas, ningún analista puede pretender por sí solo dar una idea global de la problemática psicoanalítica contemporánea.