You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
La segunda parte de la tetralogía dedicada a Sigmund Freud corre a cargo de Laurence Kahn y abarca la obra freudiana comprendida entre 1897 y 1904. Durante este periodo es el núcleo duro del descubrimiento del psicoanálisis que se construye con la elaboración de La interpretación de los sueños, texto que marca el descubrimiento paradigmático del inconsciente. No es casualidad que L. Kahn le dedique cuatro de los seis capítulos de su libro. Por cierto, tampoco creo que sea casual que la edición original de los cuatro tomos en francés pertenezca a una colección que se titula «Psicoanalistas de hoy». Como lo enfatiza L. Kahn un siglo después, la obra, que fue un hecho histórico y constituyó una revolución en el pensamiento universal, sigue siendo la base del edificio psicoanalítico.
L. Kahn logra una imagen de Freud tan viva que parece que le vemos trabajar.
Casi consigue que el lector se pueda identificar con el Freud que avanza preso de sus debates internos y sus dudas (¿trauma o seducción?) en el laboratorio que, por esta época, constituye su relación con Fliess. Lo hace de tal modo que se tiene ganas de seguir como si de la resolución de un enigma se tratase. L. Kahn, que a lo largo de todo el libro pone permanentemente en relación la obra de Freud con los datos de los que dispone sobre su biografía a través de su correspondencia, estudia muy en detalle la relación que éste establece entre recuerdo y fantasma, cómo estas reflexiones se engarzan y le llevan sobre la vía de la elaboración del «libro del sueño» ya que, en definitiva, se fantasea para acceder a los recuerdos, sublimarlos, y afirmarlos. L. Kahn hace especial énfasis sobre el nacimiento del principio del «logos» inconsciente que se plantea en las grandes obras de esta época y que nunca se verá contradicho (interpretación de los sueños, Dora, Recuerdos encubridores, El chiste y su relación con el inconsciente). L. Kahn muestra cómo el sentido escondido en el pensamiento del sueño se convierte en una fuerza,