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Quiero comenzar por agradecer a todos los presentes vuestra asistencia un año más a este simposio, y dar la bienvenida a aquellos que se encuentran aquí hoy por primera vez.
Asimismo, tengo el placer de inaugurar el XIII Simposio sobre el tema «La escucha analítica: de la asociación libre a la atención flotante en la clínica psicoanalítica actual».
Desde 1992, con el tema «Transferencia e interpretación», hemos venido celebrando cada año un encuentro donde se vienen tratando temas fundamentales, y en donde la teoría, la clínica y la práctica psicoanalítica han constituido los ejes de nuestra reflexión.
El tema de hoy, como siempre, es de gran complejidad: la escucha analítica ligada a nuestra práctica diaria, en estrecha relación con nuestras teorías y la clínica.
Casi desde los inicios del psicoanálisis, en los «Estudios sobre la histeria», Emma von E, una de las pacientes de Freud, le pide que la deje hablar libremente, en lugar de estar constantemente haciéndole preguntas para comprender el origen de los síntomas. Desde este momento, y progresivamente, Freud va instaurando la regla fundamental: asociación libre por parte del paciente; atención flotante del analista.
Sin embargo, es a partir de la Interpretación de los sueños que el modelo de la cura y su regla fundamental tomarán cuerpo. Al modelo del dormir-soñar, representaciones de cosas —proceso primario— que al despertarse el sujeto, y por el hecho de contarse o contar a otro, el analista, su sueño, se transforma las representaciones de cosas por su nexo con las palabras en representación de palabras. Proceso secundario. Su comprensión, interpretación del sueño, no trata de dar con la clave del sueño, sino desconstruir el relato del sueño, encontrando otros eslabones asociativos