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En primer lugar agradezco a Raúl Fernández Vilanova su ponencia, que me parece de gran riqueza conceptual y muy bien elaborada. Remite, como la de Milagros Cid y, en general, el tema del Simposio de este año, a uno de los aspectos más idiosincrásicos del proceder analítico. Se refiere a aquello que hace que el analista esté siempre «en otra parte», en un lugar que tiene querencia por lo profundo y el adentro en contraste con el afuera y la superficie, que saturan nuestra vigilia con ficciones consensuadas del tipo «las hojas de los árboles son de color verde», «el sol sale por Levante» o, más lejos aún «por el lejano Oriente»… Obviamente, cada psicoanalista tiene sus maneras de hablar de esa profundidad y de su escucha.
En esta ocasión, Raúl Fernández titula su trabajo «La escucha psicoanalítica, universo en expansión», metáfora de inspiración cosmológica, que situaría el origen del tiempo psicoanalítico en algún punto de la obra freudiana de finales del siglo XIX. Pronto, como nos recuerda Raúl, a partir de esa eclosión y nucleosíntesis primordiales aparecieron elementos conceptuales estables (átomos estables) en el universo psicoanalítico: teoría psicopatológica (incluyendo la teoría del conflicto), teoría de la cura, teoría de la mente… Teorías.
Una primera hipótesis de Raúl Fernández, fácil de compartir, es que la escucha del analista depende en gran medida de las teorías vigentes en un momento dado de la expansión del pensamiento psicoanalítico, influencia que se une a las derivadas de su propia «cuna» (series complementarias) y de su análisis. Esta perspectiva evolucionista (siguiendo la metáfora témporo-espacial) o historicista (atendiendo a la literatura psicoanalítica) le permite desarrollar lo que entiendo que es la propuesta central de su trabajo. Propone que la escucha puede ser caracterizada según un continuum que se iniciaría en un extremo con las «percepciones intuitivas instantáneas», pasaría luego por la ensoñación y finalizaría, en el otro extremo, c