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Quisiera que esta breve comunicación fuera un homenaje a una de las obras fundadoras del psicoanálisis, y en mi opinión fundadora del psicoanálisis de niños. Tres ensayos sobre una teoría sexual publicada en 1905, cuyo centenario se cumple en 2005, obra que junto con la Interpretación de los sueños marcarán las señas de identidad del psicoanálisis.
Si la sexualidad en la etiología de las neurosis había escandalizado a la opinión médica, la sexualidad infantil traza la línea divisoria que, incluso dentro del mundo psicoanalítico, algunos no se atreverán a traspasar. Piedra fundamental pero también piedra de escándalo, me atrevería a decir que aún hoy es abordada con recelo inconsciente por muchos psicoanalistas.
A la sexualidad infantil Freud llegó a través del análisis de los pacientes adultos «los neuróticos han conservado el estado infantil de su sexualidad o han sido remitidos a él. De este modo nuestro interés se dirige a la vida sexual del niño. Deberíamos estudiar el juego de influencias en virtud del cual el proceso de la sexualidad infantil desemboca en la perversión, en la neurosis, o en la vida sexual normal».
El descubrimiento de la sexualidad infantil dirigirá la curiosidad de los psicoanalistas hacia los niños, su observación directa, sus sueños, su análisis. En el prólogo a la cuarta edición de los Tres Ensayos en 1920, Freud escribe, «los comienzos aquí descritos de la vida sexual humana, sólo pueden ser corroborados por los investigadores que posean la paciencia y la destreza técnica suficiente para llevar el análisis hasta los primeros años de la infancia».
Efectivamente, después de la publicación de los Tres Ensayos Freud pide a sus discípulos y colaboradores que observen a los niños y comuniquen sus observaciones. Muchas de las reuniones de los miércoles de la Sociedad de Viena están jalonadas por comentarios y observaciones que ponían de manifiesto la vida sexual infantil. El padre de Hans, siguiendo las