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El objetivo de este libro breve es exponer los cambios que se van produciendo en el pensamiento y en la práctica psicoanalítica de Freud entre los años 1905 y 1920.
El esquema que despliega P. Denis se articula en torno a varios temas fundamentales: el concepto de pulsión, la constitución del yo, la técnica y la clínica psicoanalítica y el complejo de Edípo.
Desde la publicación de los Tres ensayos de teoría sexual en 1905 el psicoanálisis se desarrollará a partir de la teoría de las pulsiones, teoría que se reformulará de nuevo en 1911, 1915 y 1920. Desde el inicio Freud consideró la pulsión como una fuerza psíquica y compleja susceptible de desintegración. La noción de pulsión parcial está ligada a la concepción freudiana de la sexualidad infantil según la cual las distintas posiciones de la libido oscilan y testimonian cierta organización de la vida sexual en un momento dado. Un rasgo característico de lo inconsciente es la posibilidad de conservar e interrelacionar investiduras libidinales variadas y contradictorias. Es, sin embargo, en lo referente a la teoría del apuntalamiento en lo que P. Denis se desmarca explícitamente de Freud proponiendo que es el dispositivo de autoconservación el que está sometido a la pulsión sexual: «El niño puede nutrirse porque experimenta placer en la succión».
Será precisamente a partir de la noción de pulsión desde la que se efectuará en la obra que reseñamos un seguimiento de cómo Freud pasa de invocar al yo como un todo meramente referido a la conciencia y a la actividad defensiva a ser descrito como un organismo psíquico compuesto de identificaciones objetales, reservorio de la libido y lugar de conflictos. En este período la disposición de las investiduras narcisistas y objetales devendrá un elemento esencial para comprender el funcionamiento psíquico. P. Denis señala que las descripciones freudianas del «trabajo de duelo» y «trabajo de la melancolía» comportan una alusión clínica y constitutiva a lo que bien podría denominarse