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Aprende a enrojecer más bien ante ti mismo que ante los otros.
Es sobre todo ante sí mismo que hay que tener vergüenza.
Fenomenológicamente la vergüenza parece constituirse sobre un fondo social. La mirada social da el color característico a esta emoción que embarga tanto el psiquismo como el cuerpo. Esta emoción puede también ser considerada como el resultado de la toma de conciencia abrupta de la pérdida de control del cuerpo o de una parte de su musculatura por parte de un yo que se siente mirado socialmente. Esta determinación social de la vergüenza necesitaría ser matizada. Ya los griegos, en el siglo V antes de J.C., habían diferenciado entre la reputación social y la vergüenza propiamente dicha.
Psicoanalíticamente estos fenómenos, que se engarzan en lo social, corresponden a una dinámica pulsional que ha sido en gran parte estudiada en relación a o diferenciándola del sentimiento de culpabilidad. Siendo reductores podríamos decir que si la culpa es consecuencia de los deseos relacionados con un Edipo positivo, la vergüenza podría considerarse como el efecto de los deseos inscritos en un Edipo negativo, es decir relacionados con la homosexualidad psíquica.
C. Janin ha sido uno de los que han desarrollado últimamente esta temática en su reciente rapport al Congreso de Lengua Francesa en el que ha introducido la noción de vergüenza primaria.
Partiendo de Tótem y tabú, este autor nos señala: «las diferencias clínicas existentes entre las manifestaciones de la vergüenza que acompañan la homosexualidad en la que el objeto del deseo inconsciente es el padre, de