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Paula Heimann en Algunas funciones de introyección y proyección en la temprana infancia (1943-1944) es la primera autora del grupo Kleiniano que da una explicación teórica del autoerotismo y del narcisismo. En sus reflexiones arranca de la cuestión de qué sucede en la mente del bebé cuando abandona el objeto y de las ideas de Freud (1905, 1914) de que el objeto abandonado es establecido dentro del yo, introyectado, vinculando esta introyección con la identificación; se refiriere, también, a la incorporación oral canibalística como un elemento de este tipo de identificaciones.
Para Paula Heimann tanto el autoerotismo como el narcisismo son mecanismos de defensa para evitar y negar la frustración que provoca el encuentro con un objeto externo malo (pecho) que no da suficiente satisfacción y en ambos se utilizan los mecanismos de proyección e introyección.
El autoerotismo es temporalmente anterior al narcisismo, y se basa en fantasías que tienen relación con un pecho bueno gratificador que ha sido introyectado en momentos de satisfacción, y que luego es proyectado en una parte del cuerpo del bebé, por ejemplo el pulgar, que es identificado con el pecho, permitiendo de esta manera la independencia del lactante durante su autoerotismo. La actividad autoerótica tiene un objeto interno gratificador que hace posible prescindir del objeto externo y abandonarlo; las cualidades erógenas de todo el cuerpo y la plasticidad de la libido favorecen este desplazamiento.
En el caso de la satisfacción alucinatoria, el pecho bueno interno es proyectado al mundo externo. Paula Heimann equipara percepción e introyección, en la forma primitiva de percepción, de tal manera que el objeto percibido es incorporado, y como tal sentido por el niño dentro de los límites del cuerpo. Las fantasías de incorporación del pecho le llevan a identificar