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El término «psicosomática» designa tanto a la rama de la medicina que estudia las relaciones entre lo psíquico y las manifestaciones físicas de la enfermedad, como a determinadas enfermedades que se supone tienen su origen en trastornos emocionales del individuo que las padece. Ha traspasado el ámbito puramente médico para convertirse en una palabra de uso general, utilizada muchas veces con cierto tinte peyorativo.
La preocupación por las relaciones entre psique y soma no es algo nuevo. Ha acompañado a la medicina desde que ésta dejó de combatir a fuerzas sobrenaturales, a base de conjuros y sortilegios, para convertirse en una técnica encaminada a la comprensión teórica y práctica de la enfermedad, y al intento de su superación. Esta transformación se dio en Grecia. En el siglo VI a. de C. Alcmeon de Crotona definía la salud como un equilibrio de fuerzas (isonomía), mientras que el desequilibrio, consecuencia del excesivo predominio de una de ellas (monarkhia), constituía la enfermedad.
En el siglo V a. de C., son muchas las ciudades griegas que cuentan con escuelas en las que se enseña medicina. Entre todas ellas destacan dos, tanto por su nivel como por la diferencia de sus planteamientos teóricos: la escuela de Kos y la de Knidos.
La escuela de Kos se convirtió en la más importante del momento en torno a Hipócratres, considerado, incluso en la antigüedad, como el padre de la medicina. Con él, el antiguo oficio curanderil se convirtió en una técnica racional basada en el conocimiento de la realidad de la naturaleza de las cosas (physis), lo que éstas realmente son por debajo de la apariencia (Mosterín, 1984). Los principios de su medicina —el rechazo de lo sobrenatural como