You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
¡La bisexualidad!… Estoy acostumbrándome a ver cada acto sexual como un acontecimiento en el que intervienen cuatro individuos.
Lo masculino y lo femenino, en una u otra forma, se encuentran presentes en todo individuo. Su escucha permite el encuentro con las raíces más profundas de las identificaciones, con su bisexualidad psíquica, y permite al sujeto la asunción asimétrica de una escisión básica que se convierte en diferencia sexual presta al diálogo con el otro. Escucha que es mirada voyeur en cuanto que detrás se esconde siempre la pareja originaria en el peso pulsional de lo masculino-femenino del analista. No es tarea fácil y se encuentra con obstáculos en los que intervienen los escotomas del analista, en relación con la propia identidad sexual siempre amenazada y en proceso.
El tema se presenta lleno de complejidad, cuando no de perplejidad. Se ha hablado en torno al tema y aledaños como de galimatías, otros hablan de combinatoria compleja, por el número de «tendencias simultáneamente dadas» que se multiplicarían con la consideración del Edipo completo, las identificaciones y la «constitución bisexual innata», utilizando expresiones freudianas.
Lo femenino y lo masculino aparecen a la reflexión del analista diferenciados de su atribución al hombre y a la mujer, pero, más aún, diferentes de la bisexualidad, de la homosexualidad (latente o no, estructurante o no), de la feminidad y de la masculinidad. Diferencias que pueden apreciarse aunque resulten difíciles de delimitar.
El tema de lo femenino/masculino puede clarificarse en la medida en que se lleve a cabo una delimitación y distinción de las diferentes perspectivas. Ahí tiene lugar la diferenciación, que creo necesaria, entre identidad sexual nuclear e identidad sexual periférica, en un sentido originariamente parecido al que le da Stoller (1968), que permite no meter todo en el mismo saco, distinguir la identidad