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En la teoría de Freud los sueños representan el cumplimiento de deseos reprimidos y sus raíces más profundas que están empotradas en la infancia del sujeto. Aun cuando los sueños proceden de emociones individuales, algunas son, sin embargo, comunes a toda la humanidad. Se las encuentra expresadas en lo que Freud llamó sueños típicos. Freud mostró que este grupo de sueños tiene su origen en ciertos deseos compartidos por toda la humanidad, y que estos mismos deseos constituyen también la base de ciertos mitos.
Según Abraham, los pueblos representan el mismo deseo en mitos diferentes. Así podemos comprender una de las causas de la estrecha relación entre los contenidos de muy variados mitos. Si el deseo es especialmente fuerte, cada representación distinta toma una nueva posición con respecto al deseo, mostrándolo desde un vértice diferente. Las relaciones establecidas por Abraham en su ensayo Sueños y mitos son un interesante aporte en un texto bastante largo de 1909, que podría resumirse en la siguiente frase: «el mito es un fragmento de la vida psíquica de la infancia de un pueblo, mientras que el sueño es el mito del individuo».
Si para Freud, Abraham y Ferenczi el origen de los mitos hay que buscarlo en el cumplimiento de deseos de la humanidad, añadiríamos, especialmente en el caso de Medusa, que también buscan paliar sus miedos y ansiedades persecutorias.
A mi juicio, además, los mitos tienen trascendencia, no sólo como cumplimiento de deseos de la humanidad o como defensa de sus miedos, sino que