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¿Puede decirse de Mozart algo que no se haya dicho todavía? Esta biografía de F. Delgado muestra que sí, que hay muchas cosas de Mozart que estaban por decir, por mostrar a los lectores. Como dice el propio autor, esta biografía comienza donde terminaron las anteriores. No estamos ante un relato de acontecimientos y sucesos de la vida de un artista, sino de la comprensión profunda y del significado que dichos acontecimientos han tenido para el artista.
El libro de F. Delgado muestra hasta qué punto los datos biográficos de Mozart han sido configuradores de la organización psíquica y de su posicionamiento ante la vida. Hay, en la obra, un profundísimo y riguroso rastreo de la difícil y pesada carga que para Mozart supuso la relación con su padre. Es quizá el aspecto más trabajado por F. Delgado, del que ya da cuenta el título del libro, La trágica independencia de un genio. F. Delgado, desmenuza y examina al microscopio del psicoanálisis «a la luz de la teoría psicoanalítica» según propia expresión, el ingente esfuerzo al que el joven Mozart tuvo que dedicar una gran parte de su vida, para poder separarse, despegarse y desasirse de una figura paterna que no posibilitaba hacer buenas identificaciones masculinas.
Leopoldo Mozart —padre del Wolfgang— no se nos presenta como valiosa figura de identificación. Y aunque, según leemos, vamos comprobando cómo se pasó la vida intentando hacer a su hijo completamente dependiente de él, atrapándolo constantemente en una red de culpas y proyecciones de sus conflictos con su propia madre no resueltos, y no facilitándole al hijo el despegue hacia la autonomía y la propia libertad personal; en realidad nos damos cuenta de que era el propio Leopoldo el que dependía de su hijo, más que éste de su padre.
Dice F. Delgado que en la personalidad de Leopoldo predominaban las tendencias a la paranoia y los mecanismos histéricos, yo añadiría que también tenía un punto psicopático, ¿cómo entender si no que le dijera a su hijo «espero que ya que