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El tema del XV Simposium de la APM Violencia, Pulsión de Muerte y Cultura, que nos reúne hoy aquí, es probablemente el reflejo de una temática recurrente que se ha venido tratando en diversas actividades científicas organizadas recientemente por nuestra asociación: así, el ciclo sobre Violencia del CACI del año 2004 Figuras de la violencia en la sociedad actual: violencia de género, acoso laboral, maltrato infantil, el ciclo de conferencias de Bellas Artes sobre Violencia en la familia, perspectivas psicoanalíticas, el acto conmemorativo del 150 aniversario de Freud sobre El Malestar en la Cultura Hoy, y el próximo ciclo de conferencias de Bellas Artes que versará sobre Psicoanálisis y «malestar» del hombre en el mundo actual.
Tema, pues, que representa una encrucijada entre lo personal y lo social, lo transmitido a través de las generaciones, y la interacción con el oscuro mundo pulsional, que a través de sus distintas manifestaciones nos hace asistir a una interminable repetición de destrucción y violencia en sus distintas formas, más o menos libidinales, tema que desarrolla en profundidad Rafael Cruz Roche en su trabajo.
Freud se ocupó de estudiar estos funcionamientos altamente regresivos propios de los grupos humanos en Psicología de las masas y Análisis del Yo, funcionamientos en los cuales quedan diluidas las fronteras del Yo para constituir un Yo grupal altamente arcaico, en el cual quedarían abolidas las barreras que el Yo establece a lo largo de su maduración y desarrollo.
¿Podríamos hablar de un Super-Yo cultural, tal como lo ha desarrollado Gilbert Diatkine en su trabajo para el 60° Congreso de psicoanalistas de Lengua Francesa del año 2000, o sería más adecuado hablar de ideales culturales transmitidos transgeneracionalmente, tal como proponía Michèle Perron en el mismo Congreso?
¿Podríamos confiar en el valor de la cultura como freno frente a la destructividad propia de la pulsión de muerte, o tal vez tendríamos que rendirnos a la evidencia de la destructi