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Al reflexionar sobre el tema de nuestro simposio de hoy me llamó la atención comprobar que dos de los tres términos que componían su título no eran conceptos psicoanalíticos: ni «VIOLENCIA» ni «CULTURA» lo son, aunque en toda su obra Freud no habla de otra cosa. En efecto, tanto la metapsicología como el recorrido vital del ser humano y el del proceso de una cura están contenidos en esos tres vocablos. Recurrí entonces a las definiciones de los diccionarios psicoanalíticos y de la lengua. El ir y venir con las palabras y sus significados me sugirieron algunas de las ideas siguientes:
La definición de VIOLENCIA es la siguiente:
Carácter de lo que se manifiesta y produce unos efectos de una fuerza intensa, extrema y brutal. Exageración y vehemencia extrema en los propósitos y los comportamientos. Fuerza que se utiliza contra el derecho y la ley.
Esta definición de la violencia recuerda el empuje apremiante de la pulsión descrita por Freud en «Las pulsiones y sus destinos» de 1915.
En cuanto a la fuerza que se utiliza contra el derecho y la ley ¿cómo no pensar en la importancia del Superyo sin el cual no existe cultura posible?
La noción de «Trieb» —pulsión— se caracteriza en alemán por su connotación de empuje constante que exige satisfacción.
Freud lo distingue claramente del instinto (Instink) que se refiere a un comportamiento fijado hereditariamente y que aparece de forma casi idéntica en todos los individuos de una misma especie.