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En relación a lo que se ha dicho del monismo de Marty creo que hay que matizar.
Los escritos de Marty son complejos, de difícil comprensión.
Pero no hay que olvidar que paralelamente a sus escritos estaba también la enseñanza oral.
A lo largo de los años en que le he frecuentado cotidianamente, Marty introducía no sólo matices a su teoría, sino que como todo gran creador, también le ocurría interrogarse, dudar y buscar siempre la confrontación con otros puntos de vista, o sea todo lo contrario de certidumbres establecidas una vez por todas.
Freud también se interrogaba y dejaba sus caminos de investigación abiertos.
De hecho la teoría de Marty permanece viva porque los que fuimos sus alumnos seguimos trabajando y cuestionando ciertos puntos de vista discutibles. De hecho André Green es uno de los que retoma la obra de Marty y aporta su punto de vista en un seminario que ha estado dictando en el Hospital de la Poterne.
Volviendo al monismo, Marty no niega la pulsión de muerte, sencillamente introduce unos términos que implican el punto de vista dinámico: para él hay «Movimientos individuales de vida y de muerte».
La pulsión de vida o el Eros es un empuje, una progresión, la vida hace ruido y demanda una lucha y un esfuerzo. La pulsión de muerte actúa en silencio.
La pulsión de muerte para Marty era inerte y muda y su camino retrógrado hacia una fragmentación de todos los sistemas vitales. No exige magnitud de trabajo, se inscribe en negativo de cara a una libido que se va agotando.
Y como decía Charcot, la teoría está bien, pero no por eso las cosas no dejan de existir…