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El objetivo de esta presentación es preguntarnos por algunos fenómenos que observamos en nuestra realidad social: el aumento de conductas autodestructivas y de riesgo, así como manifestaciones de una violencia inusitada, destructiva, que muestran su correlato con expresiones clínicas bien visibles en el tratamiento de pacientes adolescentes.
Sociólogos, historiadores y filósofos sostienen que los cambios en las realidades sociales inducen una alteración en los modos de pensar, que nuestros esquemas lógicos, intuiciones y certezas están determinados por cada época, y que los vínculos entre los miembros de una sociedad —el lazo social que nos une— varía históricamente.
Partimos de la existencia de una interrelación entre lo social y lo individual, y desde esta premisa, nos preguntamos por lo singular del malestar de nuestro tiempo, especialmente por aquello que emerge en forma de violencia. Elegimos el escenario de la adolescencia porque entendemos que es el momento privilegiado para percibir esta tensión, porque en ella se dramatiza el conflicto entre pulsión y cultura de modo tal que podría considerarse como la representación ejemplar del malestar social.
Abordaremos esta problemática considerando al adolescente tanto en cuanto sujeto singular en proceso de reorganización psíquica, como afectado a su vez por las numerosas transformaciones en el mundo actual. El efecto de la pubertad sobre el aparato psíquico, la intensidad de la emergencia