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Comenzaré mi exposición con tres viñetas clínicas de casos en tratamiento:
Adolfo es un niño de 8 años. Menor de tres hermanos. Motivo de consulta: problemas de comportamiento en casa y en la escuela. Le encantan los videojuegos. Durante la sesión trae su Game-boy y me cuenta: «los juegos que a mí me gustan son aquellos en los que puedes hacer lo que está prohibido en casa y en la escuela, como atropellar gente, matar enemigos y tirar bombas. Mis amigos ya me han pasado dos que son una pasada».
Martirio es una niña de 12 años. Primogénita de cuatro hermanos. Motivo de consulta: va mal en el colegio. No quiere estudiar. Miente y se enfrenta a los padres insultándoles. Le gusta jugar al tenis y estarse horas «chateando» por el messenger. Sus padres le han restringido el acceso al ordenador pero ella les roba dinero del monedero cuando puede y se va a los «ciber-cafés» del barrio a chatear con amigas y con» gente desconocida». Durante la sesión me cuenta que es emocionante ligar por Internet. Se inventa un nombre, se imagina que es otra persona más mayor e intercambia muchas «barbaridades» con las personas con las que intercambia mensajes.
Victorio es un chico de 14 años. Hijo único de padres separados. Diagnosticado por un psiquiatra de SDAH (Síndrome por déficit de atención e hiperactividad). Enviado a mi consulta para tratamiento psicoterapéutico. Toma Concerta diariamente. Viene a la sesión con gafas oscuras aunque es un día oscuro y lluvioso. Me cuenta que ha suspendido cinco asignaturas. Odia el colegio desde que le suspendieron la primera vez hace dos años. Ha repetido
* Francisco Muñoz Martín. C/ Seis, n.° 9, 1.° A. Urb. Los Arroyos. 28280 El Escorial (Madrid). E-mail:
curso. Le pregunto si lo de las gafas oscuras es porque desea ocultar algo y se avergüenza de haber suspendido cinco. Me responde con rabia que quien se avergüenza de él es su padre. Me enseña un gran cardenal en el brazo. Su padre le pegó con un palo. Se quita las gafas y me mues