You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
A lo largo de sus artículos de antropología social, comenzando por el donde Freud se refiere al «horror al incesto», hasta el El malestar en la cultura (1930) el fundador del psicoanálisis establece un paralelismo entre el proceso civilizador, construido sobre una base de sofocación pulsional, y un trasfondo de infelicidad en el ser humano.
En este apartado, me planteo seguir las ideas de Freud sobre la evolución de nuestra sociedad, intentando comprender los motivos que le llevaron a expresar en 1930 un profundo desengaño así como sentimientos de malestar-infelicidad por lo que consideraba como un proceso involutivo en la vida sexual del hombre culto.
El desarrollo de las instituciones culturales es abordado por Freud en Tótem y tabú (1913). Describe (p. 91) un proceso evolutivo de la cosmovisión humana con tres períodos: animista, religioso y científico. Lo que determina esta evolución es un proceso de duelo-elaboración de los sentimientos de omnipotencia, con los que el hombre primitivo-niño se identifica inicialmente para luego proyectarlos en sus dioses y finalmente, aceptar la realidad de una existencia inevitablemente dolorosa. Inmediatamente después, Freud asocia ambos procesos, el social y el individual, con la desarrollo del aparato psíquico. Parte de Tres ensayos de teoría sexual (1905) para exponer los tres estadios en que se constituye dicho aparato psíquico: autoerotismo, narcisismo (todavía no muy preciso para él, pero que completará un año más tarde) y relación de objeto.
Haré aquí un inciso para recordar la importante cita de Freud en Introducción al narcisismo (1914) que liga el proceso constitutivo del Yo —y, por