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Estamos reunidos hoy aquí para conmemorar el XXV aniversario de la constitución de la APM como Sociedad integrante de la API, fundada por Freud en 1908.
Como toda mirada retrospectiva, un sabor agridulce acompaña al recuerdo de los que ya no están, pero que nos han dejado su huella humana e intelectual, a través de la transmisión de los conocimientos psicoanalíticos que viven en nosotros.
Mirada, pues, mezcla de nostalgia y de alegría por el camino recorrido, fruto del esfuerzo de todos, esfuerzo y entusiasmo que ha llevado a nuestra Sociedad a ser hoy día conocida y considerada en los medios psicoanalíticos internacionales, gracias a la participación de muchos miembros, que han comprendido que la circulación de las ideas, y el intercambio con psicoanalistas de distintas sociedades y culturas, en los distintos foros internacionales es un enriquecimiento y una saludable cura contra la endogamia mortífera.
Los 117 miembros de la Sociedad (62 miembros titulares y 55 miembros asociados), y los 223 analistas en formación dan cuenta de un desarrollo mantenido de la actividad psicoanalítica en nuestra institución, actividad incesante y cotidiana, a través de los seminarios de formación organizados por los institutos de Madrid y Valencia, y por las actividades científicas realizadas tanto en nuestra sede de Madrid como en los Centros Psicoanalíticos del Norte y de Valencia.
La especificidad y la exigencia de nuestra formación y práctica psicoanalítica, nos obliga, por otra parte, a renunciar a ciertas tentaciones expansionistas a cualquier precio, en un difícil equilibrio que seguimos intentando mantener, procurando al mismo tiempo adaptarnos a las nuevas exigencias sociales y mediáticas, sin perder por ello nuestras señas de identidad.
Las numerosas actividades de difusión en Madrid y en otras ciudades, y la participación activa con otras instituciones, tarea realizada en gran parte por el CACI, dan cuenta de esta presencia, que está permitiendo que nuestra