You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Antes de nada quiero agradecer vivamente a nuestra presidenta, Milagros Cid y a la Junta Directiva la deferencia que han tenido conmigo al invitarme a colaborar en este acto.
Me he propuesto en esta breve historia hacer algunas reflexiones sobre los principales hitos conductores de este largo proceso que culmina después de veinte años en el año 1981.
En forma detallada lo ha realizado M.a Luisa Muñoz, en un excelente artículo publicado en nuestra Revista en 1989, al que todos podemos remitirnos y a mi me ha sido de gran ayuda.
Formando parte de la generación de los analistas que inició la hermosa aventura de la gestación de nuestra Asociación, mi relato siguiendo una idea de Julián Marías, proviene de dentro, es decir, de la experiencia vivida, de la que brota como una parte de la misma vida.
Casualmente en los días siguientes a que José M.a López de Maturana me comunicara la invitación, vagando mi espíritu en torno al tema, acudí a un concierto en el que se interpretaba el poema sinfónico de Sibelius, Finlandia.
La impresionante fuerza evocadora de la música trajo a mi recuerdo el que esta música reiteradamente emitida por los autobuses del Congreso, fue el fondo musical del ilusionado viaje que compartí con Carolina Zamora y con M.a Teresa Ruiz, en Finlandia en 1981.
En este punto quisiera rendir homenaje a estas dos personas, auténticas primeras matrices de nuestra Asociación.
Entre las brumas de mis recuerdos, un maravilloso paisaje de infinidad de bosques y lagos, destacaba la belleza del edificio construido por los célebres arquitectos finlandeses que fue la sede del Congreso de Helsinki.
En él, en la Asamblea Plenaria del 32.° Congreso de la API, fue reconocida nuestra Asociación, por voto unánime, como Sociedad componente. A mí, como su Presidente, me cupo el honor de pronunciar unas palabras de