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Lo que viene a continuación no pretende ser considerado de acuerdo con los niveles de rigor científico o de precisión conceptual. Esta exposición, dada la fluidez y ambigüedad de pensamiento y de estilo, está quizá afectada de modo excesivo por su tema.
Muchos de nosotros, aunque embarcados de modo solitario en la práctica psicoanalítica o comprometidos con la investigación y la construcción de teorías en este campo, hemos resaltado los aspectos científicos y las potencialidades de nuestra disciplina. Es lo que hizo Freud, quien rechazó la sugerencia de que podría haber algo no científico —algo parecido al arte— en el psicoanálisis. En el pasado reciente se ha puesto mucho énfasis en la idea del psicoanálisis como una ciencia básica o como pilar, o parte de la psicología general. Se ha reivindicado que esto constituye el valor perdurable del psicoanálisis y se han expresado dudas, entre las filas de los mismos psicoanalistas, acerca de su viabilidad como forma de psicoterapia. En lo que a mí respecta, no tengo duda alguna sobre su valor terapéutico y sus potencialidades, aunque cuestiono que podamos esperar un reconocimiento general de su valor terapéutico y de sus efectos, dadas las tendencias anti-individualistas y simplistas de la modificación de conducta, vigentes en nuestra cultura.
Por otra parte, debido a los cambios y movimientos significativos que han tenido lugar en la postura moderna acerca de en qué consiste la verdad, en