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Escribir acerca de «Recordar, repetir y reelaborar en el psicoanálisis y la cultura de hoy» implica el desafío de revisar creativamente, desde la realidad actual del psicoanálisis, las ideas que Freud escribió en tiempos de aquella gran carnicería que fue la guerra del 14, encontrando entre el horror algunos elementos valiosos para pensar la vida. El Congreso nos «convoca», noventa y tres años después, en torno a esas ideas, para pensar el psicoanálisis y reflexionar sobre el padecer del hombre… en tiempos de repetición de horrores similares, que sólo han variado sus formas de expresión. Berlín resulta emblemática para este encuentro que nos invita a «recordar-repetir-reelaborar». Berlín nos dice que el destino puede ser cambiado, no sólo por la aparición del recuerdo, sino, y sobre todo, por la construcción de lo nuevo, lo distinto: abrir las puertas, «derribar muros», abrir caminos a la pulsión en sus posibilidades de transformación.
Por otra parte, y desde una perspectiva más amplia, «recuerdo y repetición» en sus combinaciones y alternancias definirían características distintivas en cada cultura. La repetición se traduce, también en lo social y cultural, como efecto de un trauma que, al no encontrar posibilidad de representación y elaboración, reaparece y se actualiza en una nueva vuelta hacia lo mismo, lo idéntico (de M'Uzan, 1978). En los individuos y en las naciones, una demoníaca repetición termina asesinando los tiempos. El tiempo parece detenido en algunos (muchos) países, y no sólo en los más pobres, en los menos tecnológicos. También en aquellos donde el conservadurismo de las ideas o la imposición de doctrinas políticas o religiosas refuerza al máximo los bastiones de la resistencia