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Al principio de mi trabajo sobre el tema, yo había tomado como punto de partida la descripción de una forma de escisión del Yo que yo había denominado escisión funcional (1996). Esta escisión es a veces reversible pero a menudo permanente, contrariamente a las suspensiones de las represiones que se dan de manera paulatina. La supresión de la escisión puede ser rápida, e incluso brutal y preocupante cuando surge como respuesta inmediata a una interpretación inoportuna, y resulta aün más amenazadora cuando es pertinente.
Sin sospecha de la aparición de perturbaciones narcisistas, ¿qué hacer?
Quizás el paciente organice una huída o una interrupción bajo cualquier pretexto. ¿No tendrá la intuición de que su buen estado actual, debido al análisis, no permite presagiar nada bueno y que prefiere quedarse así y que es mejor no interpretar?
Esto me lleva a abordar lo que yo denomino «neurosis de intendencia». Muchos pacientes consultan a causa de manifestaciones fóbicas, histéricas y obsesivas que corresponden a una de las llamadas «neurosis de transferencia». El análisis se desarrolla adecuadamente, pero resulta que se produce una descompensación a raíz de una interpretación o en el curso de un acontecimiento considerado feliz o reconfortante. Con frecuencia, el analista debe ayudar al paciente para hacer frente a una patología narcisista invasora. Después de esos episodios comprendemos que se trata de que la desaparición de una disociación