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El tema escogido para este XVI Simposium, la interpretación de la transferencia, nos sitúa en el centro de la teoría y sobre todo de la especificidad de la cura psicoanalítica, respecto a otras prácticas psicoterapéuticas que se reclaman también hijas del psicoanálisis, y no me refiero a la famosa y manida metáfora del oro puro y el cobre, sino a las prácticas terapéuticas realizadas desde una teorización psicoanalítica, pero sin el paso por la experiencia de un análisis personal que permite contactar en vivo y en directo con ese oscuro mundo de los propios procesos inconscientes.
Para los que creemos, como Freud, que la cura psicoanalítica es, básicamente, una cura por el amor, nos encontramos, como los enamorados de la canción de Bárbara, recorriendo los mismos lugares, creyendo cada vez que es por primera vez, porque cada vez es diferente… El tema del I Simposium, en el año 1992 fue sobre Interpretación y Transferencia, corriendo las ponencias principales a cargo de León Grimberg y Carlos Sopena. Valga este recordatorio como pequeño homenaje a la memoria de León Grimberg, previo al acto que se celebrará en la APM próximamente.
Hoy Manuela Utrilla nos hablará de «Ausencias presentes: interpretación y transferencia», y Ricardo Puchades de «La interpretación de la transferencia. Un lugar en el tiempo, un tiempo en ese lugar».
Los mismos lugares y, a la vez, distintos lugares. El tema nos sitúa, pues, en el corazón de las tinieblas, donde las certidumbres son escasas y los riesgos de perderse elevados. A menudo, como sabemos, cuanto más claro creemos ver, más perdidos estamos, y por el contrario, cuando aceptamos adentrarnos en ese corazón de las tinieblas, las del otro y las nuestras, nos prestamos a una aventura que sabemos no nos dejará indiferentes, nos tocará en nuestros puntos ciegos, pondrá a prueba nuestro narcisismo, exigirá un alto grado de compromiso y de incertidumbre, pero que a cambio nos va a permitir descubrir terrenos inexplorados, con la curiosidad pro