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Quiero agradecer a Manuela su ponencia tan sugerente, que prácticamente toca todos los aspectos del psicoanálisis.
Tu énfasis en la importancia de la contratransferencia en el trabajo clínico podría interpretarse como una deriva hacia el intersubjetivismo, que sin embargo no creo que sea tu caso, ya que aparte de que son muchos años los que llevo escuchándote, en el ejemplo clínico del niño que nos aportas me parece que hay claramente una diferencia de manejo respecto a una concepción intersubjetiva. Me parece importante puntualizar que el psicoanálisis posee un método dual de una parte y un objetivo único personal de otra. Como método dual se crea un campo, en el sentido de los Baranger, que permite la posibilidad de estudio, a través de la relación con el analista, de las características propias del psiquismo del paciente en su forma de reaccionar, de transferir versus repetir, pero también de las posibilidades de desarrollo fantasmático y pulsional de aspectos frustrados hasta aquí, y que la presencia de un nuevo objeto facilitador y no intrusivo va a permitir, surgiendo así un new begining (Balint) en el que se desarrollen unas potencialidades no expresadas.
Pero me parece muy importante señalar que el objetivo del psicoanálisis es unipersonal, de estudio y desarrollo del psiquismo del paciente a través de un rodeo, de ese método dual. Solamente teniendo esto muy claro podemos mantener la concepción del psicoanálisis como una psicoterapia autónoma, como preconizaba Szasz, donde lo importante es siempre el paciente, y protegernos de una utilización inadecuada del poder que nos concede la transferencia, especialmente en los análisis de formación, en los que esta actitud nos protegería de esa plaga de analistas clónicos o de imitación (Gaddini) conformados por la moda psicoanalítica del momento.
En esta línea de pensamiento quiero comentarte que la expresión de santa Teresa «muero porque no muero», con la que ilustras el escenario de la neurosis psicoanalítica, hay qu