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Hace diez años, en 1998, se celebró en Madrid el VII Simposio de la A.P.M. con un tema central: «El proceso psicoanalítico». En aquella ocasión tuve el placer y el honor de presentar una de las dos ponencias principales (la otra estuvo a cargo de Carlos Padrón). Pese a la interesante y fructífera discusión que se produjo durante su desarrollo, aquella reunión tuvo un eco muy escaso, ya que, por razones que ignoro, aquel año se decidió no incluir en la revista de la A.P.M. las ponencias y las intervenciones del Congreso. Tres años más tarde, en 1991, publiqué, entre otros temas, mi ponencia completa en un libro de recopilación que titulé «La clínica y el proceso psicoanalítico». Le agregué también lo que correspondía a mi comunicación inaugural que, abreviada por las necesidades del tiempo impartido, leí en el Simposio. En lugar de redactar un resumen de las ideas contenidas en mi escrito, decidí valerme para ello de las numerosas comunicaciones escritas de mis colegas que intervinieron, entablando con ellos un diálogo todavía virtual.
Mis ideas sobre el tema no han variado tanto desde aquel entonces como para introducir grandes correcciones. Mi propuesta, pues, es la de publicar en nuestra revista el texto de mi ponencia apenas modificado, remitiendo, para aquellos que se interesen en mi comunicación preliminar, a mi libro editado en 2001 por Promolibro, Valencia.
Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar.
Hace poco tiempo recibí la llamada telefónica de un hombre que me pedía un tratamiento analítico. Se da la circunstancia de que, por diversas razones