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La lectura de este último libro de Joan Coderch, autor por otra parte de una dilatada producción de artículos y de textos de incuestionable valor e interés científico, no sólo resulta una nueva prueba de la extraordinaria capacidad del autor de brindarnos una profunda actualización de muchos de los temas que el psicoanálisis afronta en la actualidad, sino también constituye un ejemplo de la honestidad científica con que un psicoanalista afronta la espinosa tarea de confrontarse con otras áreas del saber intentando potenciar un diálogo vivo y productivo, que por momentos se hace inevitable para la supervivencia del propio psicoanálisis.
El objetivo del libro, que como descubrirá el lector recorre una serie de capítulos de enorme complejidad y densidad teórica, es el de afrontar en profundidad la eterna cuestión de la pluralidad en psicoanálisis y la del «cada vez más imprescindible» diálogo con otras disciplinas científicas, como la filosofía, la hermenéutica, la lingüística, la teoría del conocimiento y especialmente el reciente desafío teórico que constituyen las neurociencias.
Desde el primer capítulo plantea una lectura abierta sobre la diversidad y pluralidad de esquemas referenciales que coexisten dentro del psicoanálisis. Con una posición que el autor entiende adscrita al pluralismo crítico, radicalmente antidogmática y alejada sin embargo de cualquier forma de eclecticismo relativista, Coderch revisa, por una parte, algunas de las controversias que han animado nuestra disciplina: el debate suscitado entre Wallerstein, R. Schaffer y Kernberg a propósito del denominado «terreno común» (the common ground) en psicoanálisis, y la polémica más reciente, reflejada en el International Journal, entre el propio Wallerstein y Green, especialmente demoledor y sarcástico con el primero. Por otra parte, afronta también las polémicas suscitadas por los planteamientos de Popper, Habermas, Apel y Berlin.
En el segundo capítulo aborda uno de los más fascinantes diálogos que manti