You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
¿Verdaderamente podemos continuar juntando bajo el mismo concepto metapsicológico el «masoquismo del Yo», que trata de describir la capacidad del Yo de soportar las tensiones internas, el masoquismo moral y la necesidad de castigo, la perversión sexual masoquista y finalmente el masoquismo femenino?
Este artículo trata sobre los masoquismos y su relación con entidades próximas como son el sadismo y el autosadismo.
El término de masoquismo viene derivado del nombre del escritor austriaco L. von Sacher Masoch, e indica una perversión sexual en la cual el sujeto experimenta un placer asociado con el dolor que le inflinge otro sujeto (Enciclopedia Larousse, T. 14).
No es un concepto unívoco, sino que según qué texto consultemos tiene diferentes matices, todos ellos pertinentes. Según el Diccionario de la Lengua Española, el masoquismo tiene dos definiciones. La primera se refiere a la perversión, pero la segunda, que a mí me parece más interesante, por ser más general, dice así: «Cualquier otra complacencia en sentirse maltratado y humillado».
La enciclopedia de Internet Wikipedia añade otro matiz, ya que según ella masoquismo es la obtención de disfrute sometiéndose a actos de crueldad o dominio. El matiz dominio nos índica que tiene una intención de ser controlado por otro.
El Diccionario de Psicoanálisis de Laplanche y Pontalis, además de considerar la perversión, añade que Freud extendió el concepto de masoquismo a otros comportamientos sexuales, a la sexualidad infantil, y a un comportamiento desligado de la sexualidad que llamó masoquismo moral.