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En el comentario Alicia Monserrat señala la idea de re-encuentro que desarrollo en mi trabajo.
El concepto de re-encuentro con el objeto permite pensar en la temporalidad, presente en la constitución del psiquismo. Son los tiempos de la estructuración del psiquismo.
Es el tiempo arcaico del proceso primario que se juega en lo corporal y que remite a las primeras vivencias de satisfacción. Es la base donde está el otro pero no reconocido como tal y esa vivencia deja una huella. Esa huella permite reconocer la ausencia y el reconocimiento de la ausencia está en la primera diferenciación.
En este tiempo está la alucinación como primer nivel de organización psíquica en la búsqueda de repetir la primera vivencia placentera. El movimiento de búsqueda de satisfacción es la dirección que habla del funcionamiento del principio de placer, que es el que sustenta la matriz organizadora del psiquismo.
Esta matriz se nutre y enriquece con cada vivencia de satisfacción y de insatisfacción que derivan del otro no diferenciado y del propio cuerpo.
La alucinación es expresión de lo pulsional y no implica la satisfacción esperada así se pospone la descarga inmediata buscando re-encontrar el objeto idéntico.
Este cambio del principio de placer supone la aparición del principio de realidad, que dice Freud está al servicio de evitar el displacer de fuentes pulsionales o externas.
Se constituye un segundo tiempo de estructuración psíquica que se desarrolla en un proceso de re-encuentro con el objeto que en ese tiempo ya es reconocido como tal. Supone la aparición de representaciones que organizan el proceso secundario.
Así aparece la identidad de pensamiento que reemplaza a la identidad de percepción.
Ante la cuestión que plantea Alicia Monserrat acerca del origen del psiquismo, cuestión que también me interrogo en la ponencia es difícil dar una respuesta que aclare totalmente la pregunta. Si podemos confirmar que el objeto da cuenta de la pulsión y que la pulsión pone en juego al objeto.