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Desde que en 1914 Freud publicó su ensayo Introducción al narcisismo, psicoanalistas de diferentes orientaciones han intentado contestar las preguntas que dejó abiertas: ¿cuáles son las perturbaciones a las que está expuesto el narcisismo originario del niño?, ¿cómo se defiende ante estas perturbaciones?, ¿cuáles son las vías que sigue para defenderse? (p. 89). Preguntas de respuesta inmatura a pesar del tiempo transcurrido.
En este taller les transmitiré las reflexiones que me ha despertado una de las preguntas formuladas por Freud, ¿cuáles son las perturbaciones a las que está expuesto el narcisismo originario del niño?, en un intento de:
sistematizar el recorrido diacrónico de la dinámica pulsional, en su vínculo con el objeto, desde el nacimiento de la pulsión hasta el momento de la triangulación edípica; y
describir el proceso de evolución de la pulsionalidad materna en el vínculo con su bebé, al que toma como objeto de su pulsión.
El círculo narcisista que los envuelve durante el embarazo, se transformará, durante la crianza, en un lazo narcisista, fuertemente anudado que, progresivamente, irá desanudándose, hasta convertirse, durante el periodo edípico, en un vínculo objetal de naturaleza, fundamentalmente, anaclítica.