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Ningún material aportado por el paciente a su analista. Es tan poderosamente evocador como el onírico. Y es natural que así sea ya que procede directamente de los niveles más creativos y apasionantes de su funcionamiento mental.
En este artículo abordo una importante temática, como lo es explorar el lugar, la importancia y la interpretación del material onírico en los pacientes borderline. Tema que paradójicamente ha sido abordado por un número muy pequeño de los numerosos investigadores de esta patología, y entre ellos debo destacar la figura de André Green, por ser quien más ha mostrado su escepticismo en este terreno de manera expresa. Al mismo tiempo ha motivado mi interés en la presente investigación al no ser mi experiencia coincidente con la suya. Dice Green: «los sueños no están ausentes pero rara vez se los evoca y casi siempre son objeto de amnesia. Si aparecen tienen el carácter de erupción psíquica ya que tienen una configuración bastante cruda y sus mensajes retornan al estado inconsciente sin dejar rastros» (A. Green 1990). Esta actitud se pone de manifiesto con claridad en las siguientes afirmaciones del mismo autor: «Fueron necesarios años y más años para que esta paciente (un caso límite) pudiera decir: “actualmente he comenzado a soñar”, pero esto no era cierto —afirma Green—; ciertamente le sucedió el soñar, pero se trataba de sueños con el valor de descargas, y como mostró Bion sólo significaban una evacuación. Uno podría decir siempre cosas, uno podría interpretar, pero me